
La Leyenda de Lalo
Cuentan los viejos del Orinoco que Lalo era un muchacho valiente de Ciudad Bolívar, criado entre tardes doradas, música en la plaza y cuentos imposibles bajo el sol guayanés.
Una noche, cuando el pueblo celebraba, aparecieron tres sombras en el camino: un león de melena encendida, un tigre de ojos brillantes y un oso enorme que hacía temblar la tierra. Lalo no corrió. Levantó su vaso con hielo, sonrió y defendió a su gente con puro corazón venezolano.
Desde entonces, cada Lalo Lager se sirve fría, orgullosa y siempre acompañada de un vacito con hielo, en honor al muchacho que convirtió una leyenda en brindis.
Hecha con valentía

